¿Cómo saber si tengo hígado graso? Algunas señales a tener en cuenta

¿Cómo saber si tengo hígado graso? Algunas señales a tener en cuenta

0 2422

Tienes dudas de si estás padeciendo algún problema con el hígado y te preguntas ¿cómo saber si tengo hígado graso? A continuación te explicaremos algunas señales que debes tomar en cuenta para saber si estás frente a este padecimiento.

El comúnmente llamado “hígado graso” o “esteatosis”, se define como una acumulación de grasa que se deposita en la célula hepática.  Existe también otro tipo de hígado graso producido por el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y se denomina “esteatosis alcohólica”.

Se trata de una patología asociada con la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto. Puede manifestarse cuando hay exceso de grasa en el abdomen, ya que las células adiposas ven disminuida su capacidad para almacenarla y se infiltra a los órganos colindantes.

El hígado cumple funciones importantes en el organismo, siendo el encargado de producir proteínas, colesterol y la bilis, así como de regular el metabolismo de las grasas, eliminar las toxinas de la sangre y controlar los niveles de aminoácidos, entre otras significativas tareas, por ello, es necesario garantizar su funcionamiento.

Ahora bien, muchas personas con enfermedades y sintomatologías particulares se ven atemorizadas y se plantean la interrogante: ¿Qué es el hígado graso? ¿Padezco de esta enfermedad?

Señales de alerta.

Aunque existen personas que no muestran síntomas, existen factores de riesgo que deben significar la realización de una revisión médica periódica:

● Mujeres de edad mediana, con exceso de peso, diabetes, colesterol y triglicéridos, presentan mayores posibilidades de padecer esteatosis.

● Las personas que padecen de hiperinsulinismo, debido a la resistencia a la insulina, son tendientes a desarrollar hígado graso.

● Las personas alcohólicas también son propensas a padecer hígado graso.

● No se trata de una enfermedad hereditaria, pero existe cierta predisposición genética que se desarrolle. Adicionalmente, los grupos familiares, por lo general, comparten hábitos de alimentación que pueden contribuir a su aparición.

● Malos hábitos alimenticios.

Sintomatología

Lamentablemente, el hígado graso suele ser asintomático, siendo una amenaza silente con un impacto considerable en la salud. Si esta enfermedad avanza sin tratamiento, puede generar inflamación del hígado, fibrosis hepática y la consecuencia más peligrosa, que es la cirrosis hepática.

saber si se tiene higado grasoAl momento del examen físico, las personas muestran un recrecimiento del hígado. Un gran porcentaje de los pacientes manifiestan dolor en el lado superior derecho del abdomen o fatiga persistente, o ambas cosas. Pesadez después de comer y el malestar general, también pudiesen ser un signo de esta condición.

Por lo general, el diagnóstico del hígado graso se da cuando las personas acuden al médico por alguna alteración inexplicable y constante en las pruebas que reflejan los valores hepáticos, como el caso de las enzimas hepáticas, que llegan incluso a triplicarse a la par de los niveles de azúcar, triglicéridos y colesterol.

Las únicas maneras de diagnosticar el hígado graso, son mediante pruebas de sangre que arrojen el nivel de transaminasas, ecografías que permitan apreciar el brillo del hígado; el cual, mientras más brille, estará más enfermo, y las biopsias hepáticas que permiten saber qué grado de padecimiento tiene el hígado.

¿Qué hacer frente a un diagnóstico de hígado graso?

Una vez detectada la aparición del hígado graso, bien sea a través de una ecografía abdominal o pruebas de sangre, deben tomarse las medidas necesarias para erradicar esa grasa del hígado, y evitar con ello que el hígado graso se desarrolle y degenere en un hígado inflamado y recrecido, en este caso, causado por la acumulación de abundante y excesiva grasa, y de ahí a una posible cirrosis y/o cáncer.

Si se quiere cuidar el hígado, hay que comenzar por reducir los carbohidratos y los azúcares refinados, las grasas de origen animal, el alcohol, y comer más pescados, verduras, yogur y frutos secos.  Una buena dieta como la mediterránea, es recomendable para evitar el hígado graso y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de cualquier enfermedad cardiovascular.

Reducir el peso de manera gradual y realizar alguna actividad física que ayude a eliminar la grasa corporal, también son herramientas útiles en la lucha contra la esteatosis. Es importante acudir a un nutricionista para establecer una dieta adecuada, para tratar el hígado graso, y que a su vez controle el peso que vaya a perderse, puesto que, una pérdida abrupta de peso está asociada a un mayor daño para el hígado.

Evitar, a menos que sea indispensable, el consumo de medicamentos perjudiciales para el hígado, como los analgésicos, antiinflamatorios o estrógenos.

Vacunarse contra la hepatitis es una manera de proteger al hígado.

NO HAY COMENTARIOS

Responder