Lavado de oídos casero: algunos métodos

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Aunque la cera del oído no es del todo agradable, es una sustancia que nuestro organismo produce naturalmente para evitar que la contaminación entre en el pabellón auricular, y dañe nuestros oídos o se generen infecciones. Y aunque está diseñada para eliminarse naturalmente, también existen maneras de deshacernos de ella cuando se acumula.

Es recomendable hacer una limpieza de oídos de vez en cuando para evitar el exceso de cerumen en ellos, lo que podría provocar los molestos y dolorosos tapones de cera, que podrían afectar la audición o desarrollar infecciones mayores. Hoy te diremos cuatro métodos de lavado de oídos casero. ¡Toma nota!

Pero primero, ¿cómo saber cuándo es necesario un lavado de oídos?

Puedes pedirle ayuda a alguien para que observe cómo lucen por fuera tus oídos. Si nota que la cera está por todas partes, es una señal de que hay que retirarla. Sin embargo, esta podría estar alojada muy internamente y no ser visible en el lóbulo exterior, por lo que podrías descubrir la acumulación de cerumen si escuchas zumbidos internos, sientes dolor dentro del oído, pierdes la audición de a ratos, segregas líquido, etc.

Ante esto, no hay que alarmarse. Si los dolores son muy fuertes o las secreciones son abundantes, lo ideal es acudir al otorrinolaringólogo de inmediato, para que descarte una infección mayor. No obstante, si no consideras que sea algo grave, puedes probar los siguientes remedios para el lavado de oídos casero.

Métodos o remedios para el lavado de oídos casero

1. Masaje exterior. Para preparar el oído es recomendable masajear con las manos el exterior de las orejas, especialmente por la parte de atrás de los oídos. De esta manera circulará la presión y si tiramos las orejas suavemente hacia atrás, la cera que había en el interior podría salir con mayor facilidad.

2. Agua oxigenada. Calentamos un poco de agua limpia sin dejar que hierva, le agregamos unas gotas de agua oxigenada y mezclamos bien. La persona a quien se le va a realizar el lavado de oídos casero debe acostarse de lado, de manera que éste quede mirando hacia arrida. A continuación, con ayuda de un gotero, se introducen tres gotas de la solución, que bajarán hasta caer dentro del oído y aflojarán la cera para que salga.

3. Solución salina. Al igual que en el caso anterior, podemos preparar una solución salina en casa, a base de agua limpia y sal. Se calienta el agua sin que hierva, se añade un poco de sal y se revuelve para que disuelva. Acto seguido, podemos ayudarnos con un gotero o gasa limpia para introducir las gotas en el oído y esperar que la mezcla ayude a suavizar la cera para su expulsión del canal auditivo.

4. Manzanilla. Las infusiones también son recomendadas para el lavado de oídos casero, sobre todo por la cualidad de calmante que tienen, por lo que son amigables con este órgano tan sensible. Para proceder, se prepara la manzanilla, se deja enfriar un poco y se cuela para que no haya rastro de las hierbas en la solución. Cuando esté a una temperatura adecuada, se introduce en los oídos al igual que en los casos anteriores, con ayuda de una gasa limpia o gotero.

En cualquiera de los casos, es necesario tener una toalla de algodón o papel limpia, y a la mano, para retirar los restos de cerumen y solución que saldrán por el conducto. Este procedimiento puede tardar algunos minutos, pues todo depende de qué tan solidificada esté la cera y lo que tarde en salir.

El correcto uso de los hisopos de algodón

Los hisopos, cotonetes o bastoncillos que comercializan para la limpieza de oídos y otros usos cosméticos sirven para eliminar la cera o los residuos de suciedad que aparecen y se acumulan en el lóbulo externo de la oreja. Estos no deben ser introducidos en el canal auditivo para retirar el cerumen, puesto que al entrar en una cavidad tan estrecha, podrían ejecutar la acción contraria y adentrar más la sustancia viscosa, de modo que ésta se aloje poco a poco más en el interior y vaya formando un tapón de cera.

De hecho, los otorrinolaringólogos aconsejan eliminar el uso de bastoncillos por completo, para evitar darles un uso inadecuado y así prevenir accidentes, como la perforación del tímpano. En cambio, sugieren utilizar discos o motas de algodón para limpiar las orejas debido a que son más amigables con el órgano; a fin de cuentas, la cera sale de manera natural una vez que cumple su función y es renovada por el mismo cuerpo.


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