Los jefes laborales no son monstruos. Todo está en tu mente y...

Los jefes laborales no son monstruos. Todo está en tu mente y la capacidad de vencer los temores.

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Muchas veces es inevitable por parte de muchas personas, sentir temor a la hora de enfrentar nuevos retos laborales debido a que la figura del patrono se tiene como una imagen sacada de una película de terror donde dicho personaje se presenta grande, majestuoso, poderoso y con la potestad de hacer lo que le da la gana, inclusive para dañar y desprestigiar a sus subalternos.

Existe una gran variedad de perfiles de jefes, desarrollados en el tiempo por momentos de presión, malas experiencias, diversos fracasos, problemas al momento de escoger a alguien para que desempeñe ciertas funciones las cuales no se llevan a cabo con eficiencia, etc., pero no por esto quiere decir que la norma sea jefe igual a monstruo.

Si bien puede ser cierta o falsa esta teoría de la imagen de jefes malos como especímenes que requieren de tus servicios pero a su vez solo buscan tu desprestigio muchas veces, también es cierto que una persona que logra tener un equilibrio interno psicológico – emocional puede tener dominio total de todas aquellas reacciones internas que en determinado momento puede llegar a paralizar por completo todas tus reacciones.

Una persona que fácilmente se paraliza por la sola presencia de una figura superior, debe preocuparse principalmente en que tiene serios problemas de autoestima, y no sabe, o por decirlo de otra manera, no se ha dado cuenta quién es realmente, quién puede ser y qué es capaz de poder llegar a ser.

Este desorden obedece muchas veces a problemas ò diversos traumas vividos o vistos en un pasado, sentimientos no resueltos, aunque no todo el tiempo seamos consiente de ellos, y cuando es así estos sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enojo y a su vez en severas depresiones que repercuten a la final en una notable disminución la nuestra autoestima.

Primero debes entender que los peores desastres que pueden existir para alguien solo están en la mente, y que estos miedos o temores se van a exteriorizar o no, en la medida que logres entrenar tu mente siempre al optimismo y a las ganas de superarte. No con esto quiero decir que el miedo lo tienes que eliminar, NO, al contrario, es necesario y natural sentir temor, pero lo que hay que desarrollar es la manera cómo enfrentar tales temores para sobrepasarlos o tal vez sobrellevarlos.

En términos laborales, las cosas se simplifican mucho cuando se deja de ver a los jefes en términos de buenos y/o malos, y se comienza a centrar toda la atención en las capacidades y en el que se puede hacer una persona para mejorar las situaciones en el ámbito laboral, sin estar pendiente de las aptitudes de los demás.

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Tips Contra El Miedo!

En general, cuando sabemos la causa de nuestro temor exagerado, podremos seguir los siguientes pasos para vencerlo:

  1. 1.      Ante todo hay que ACTUAR, pues si el temor tiende a inhibir nuestras actividades, no hay que apoyar con la inacción, sino al revés, vencerlo por la actuación.
  2. 2.      ESPECIFICAR A QUE LE TEMES: El temor, cuanto más vago y confuso, más aflige. Contestemos por escrito y con detalle a estas preguntas: ¿A qué temo? ¿Y por qué? Al detallar el daño o peligro, veremos con frecuencia que era insignificante. El miedo es un monstruo que vive en la caverna del subconsciente, envuelto en tinieblas; iluminemos la caverna; saquémosle de su oculta madriguera; mirémosle cara a cara, y lo desharemos.
  3. 3.      RAZONARLO: ¿Qué probabilidad hay de que esto suceda? Y si acontece, ¿será tan desastroso como temo? Siempre la imaginación sobrecarga con tintes negros nuestras emociones.
  4. 4.      ENCARARLO. Y suponiendo que esto suceda, ¿qué? ¿No han pasado otros por trances semejantes, y han podido vivir y ser felices? Y si de he morir, ¿qué?. Al imaginar lo peor que nos puede suceder y al aceptarlo, hallándole una solución humana, venceremos el miedo exagerado.
  5. 5.      EVITAR LOS EXCITANTES: o más bien las IDEAS de alarma que ellos suscitan en nosotros. Distraer de ellas nuestra atención concentrándola en sensaciones conscientes o en concentraciones voluntarias, o mejor, cuando el temor es exagerado e impuesto por la imaginación.
  6. 6.      APELAR A LAS IDEAS CONTRARIAS: ‘No hay peligro. La probabilidad de que suceda es mínima. El mal que puede venir es insignificante o traer mayores bienes’.
    1. PONER LA EXPRESIÓN CONTRARIA: En lugar de tener los ojos no muy abiertos y fijos que indicarían temor, mantener mirada segura y blanda; en vez de un tono débil y entrecortado intentar hablar con una voz más profunda y firme, apoyándola en el aire que sale y no en la garganta; lograr una respiración más profunda y lenta; para esto, en vez de fijarnos en ensanchar los pulmones, atendamos a ensanchar las aletas nasales y conservarlas bien abiertas en la expiración.

Debemos entrenarnos para hacer uso del miedo, de este maravilloso sistema de alarma, en las circunstancias de peligro que se nos puedan presentar, y de esta manera podremos vencer muchos fantasmas y gigantes que solo están en nuestra imaginación, ayudándonos de manera inconsciente a superarnos y ser cada vez mejores.

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