¿Qué es la apnea del sueño?

¿Qué es la apnea del sueño?

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La apnea del sueño y los trastornos de la respiración hacen referencia al cese cíclico e intermitente con reducción del flujo de aire que pueden cursar, con o sin obstrucción de la vía aérea superior. Una de las explicaciones del caso radica en la presencia de una vía aérea anatómicamente comprometida y colapsable, que a causa de una falla en la regulación del tono muscular de la faringe durante el sueño, termina por obstruir el pasaje de aire.

La apnea obstructiva durante el sueño es un desorden común con una clínica que ha sido subestimada clásicamente por la mayoría de los médicos, hasta no hace muchos años. Paulatinamente se ha estado reconociendo a este problema como un punto a tener en cuenta en la clínica y a su vez su relación con comorbilidades y factores de riesgo.

Los desórdenes crónicos de respiración contribuyen de manera significativa a la tasa global de enfermedades, entre ellas encontramos a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC, asma, bronquitis crónica, entre varias otras. En el caso de la apnea, se ha estudiado que afecta principalmente a personas de sexo masculino, y que con ella confluyen varias complicaciones que repercuten en el estilo y calidad de vida de los afectados.

Se ha determinado que los problemas de apnea del sueño se ven de manera más frecuente en personas con antecedentes familiares de la misma, y también en personas con enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y compromisos metabólicos. Algo bastante generalista que complica la determinación de la relación entre todos ellos.

Estudios desarrollados en Australia determinaron que personas de sexo masculino que habían sido diagnosticadas por personal médico con apnea del sueño eran más propensos a reportar un ajustado o pobre estado de salud general, dificultad para recuperar datos de la memoria a largo plazo y evidentes problemas en lograr la concentración. Comparando siempre todos estos resultados con un grupo de control que no presentaba apnea del sueño.

A su vez, también se determinó que aquellas personas del grupo que había sido diagnosticado con este tipo de apnea presentaban en su historia clínica una mayor incidencia de falla cardíaca, desordenes psiquiátricos, ataques cardíacos, angina de pecho y diabetes. Se demostró también que habría una clara relación entre un índice de masa corporal superior por encima de los valores normales y la apnea, esto quiere decir que personas obesas tendrían una mayor probabilidad de desarrollarla.

Otros factores que se vieron relacionados con la apnea del sueño es el consumo de cigarrillos, sin mostrar una gran variabilidad entre aquellos que eran fumadores de larga data a aquellos que eran relativamente nuevos fumadores. También el consumo de alcohol en altas dosis se vio relacionado con el desarrollo del cuadro.

Todos estos datos terminaron por aportar que la apnea del sueño puede ser un indicio de que el estado de salud no se encuentra en óptimas condiciones de una manera más fehaciente de la que se creía. Lo que quizá hoy parece obvio, antes no lo era y el cuadro era ninguneado por muchos especialistas. Esto se desprende de los resultados donde estas personas tienen dificultades en su rendimiento mental, físico y una clara dificultad de concentración y memoria.

La apnea del sueño es uno de los componentes de los nuevos patrones de enfermedades o síndromes de este siglo. Donde las personas poseen ritmos de vida que tienden al sedentarismo, al consumo de alcohol desmedido, a la falta de sueño, a la fatiga crónica, la dieta no balanceada y a diversos vicios como el alcohol.

apnea del suenoActualmente, la farmacoterapia de los cuadros de apnea del sueño no son alentadores. De todos modos, drogas con influencia en serotonina han sido utilizados en experimentos clínicos. De tal manera que muchos medicamentos inicialmente destinados a procesos antidepresivos como fluoxetina o paroxetina, que si bien no han arrojado resultados concretos, han ayudado a dilucidar los mecanismos del cuadro. Otras drogas que han sido utilizadas para pruebas clínicas han sido las noradrenérgicas como amoxetina, protriptilina y clonidina, sin resultados diferentes a los del grupo de drogas serotoninérgicas. Aún queda mucho por descubrir e investigar con respecto a este tópico.

Con respecto a los riesgos a los que una persona con apnea del sueño pueden exponerse, sobresalen las secuencias cardiovasculares. El cuadro es reconocido como factor de riesgo para el desarrollo de hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. A causa de la asociación existente entre el cuadro de apnea, la obesidad y la edad avanzada, se piensa y espera que los casos de enfermedades cardiovasculares asociadas a este problema vayan en aumento. Afortunadamente numerosos estudios vaticinan que la apnea del sueño se encuentra en la lista de factores de riesgo modificables.

Se sabe que los cuadros de apnea durante el sueño generan una desaturación de oxígeno y un aumento de dióxido de carbono en la sangre, con presiones en el interior de tórax que varían a causa de los esfuerzos involuntarios de ingresar aire a los pulmones sin éxito, se perjudica la eyección de sangre correctamente. Sin embargo una vez que la respiración se restaura, el volumen eyectado se recupera e incluso supera al normal, con un estímulo de una parte del sistema nervioso llamado sistema simpático que genera una vasoconstricción en las partes periféricas del lecho vascular. Todo esto conlleva al aumento de la presión sanguínea.

Las diversas afecciones que se secundan a partir de la apnea del sueño, lleva a la necesidad por parte del afectado de buscar una solución. No sólo por aquellos factores de riesgo que siempre es mejor prevenir, sino también por la mala calidad de sueño a la que se ven sometidos y que indefectiblemente afecta su rendimiento mental y físico.

Actualmente las posibles soluciones y tratamientos para la apnea del sueño, radican en tres pilares:

Por un lado se puede utilizar presión positiva continua para la vía aérea, que permite que las estructuras del tracto respiratorio no colapsen de manera tal que el flujo de aire no se vea interrumpido antes de tiempo. La diferencia con otros métodos de presión positiva es que en este caso se la aplica de manera continua, mientras que en el segundo caso se registra el momento en el que la apnea se produce y en ese momento se aplica la presión positiva de manera automática. Estas dos opciones constituyen dos de los tres pilares. Por otro lado también existe la opción de la cirugía, aunque esto es un método más cruento y puede estar ligado a posibles consecuencias.

De todos modos, es importante para la persona reconocer su calidad de sueño. Y ante cualquier sospecha de apnea del sueño, realizar una visita al médico para que pueda evaluar la causa de manera correcta.

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