Alergia en el embarazo: Cómo tratar los síntomas

Cada vez más, las personas se enfrentan a una enfermedad tan popular como una alergia. Muchos la llaman la epidemia del siglo 21, porque el número de alergias está aumentando de un año a otro. Las causas son la herencia, la mala ecología, suplementos nutricionales y mucho más. ¿Y si la alergia invadiera el mundo de una mujer embarazada? ¿Cómo minimizar su impacto de la alergia en el embarazo? Trataremos de dar una respuesta detallada a estas preguntas que preocupan a cada futura madre.

Influencia de las alergias en la madre y el bebé

La alergia es una especie de respuesta inmune del cuerpo a los alérgenos que entran en él. El organismo de una mujer embarazada es muy vulnerable. Por lo tanto, incluso si no hubo síntomas de alergia antes de la concepción, durante el período de gestación aumenta la probabilidad de su aparición. Según las estadísticas, una de cada cuatro mujeres embarazadas sufre de algún tipo de alergia. Entonces, esto significa que cuando tienes los primeros síntomas de la enfermedad no tienes que entrar en pánico. Pero necesitas saber cómo salir de la situación con un riesgo mínimo para tu salud.

En cuanto al bebé futuro, la alergia tiene un mínimo de impacto negativo en su salud. Sin embargo, los síntomas de la enfermedad en la futura madre traen un malestar considerable y las ponen muy nerviosas.

Surgen inesperadamente

Una de las formas de alergia es la alergia crónica habitual, que se manifiesta antes del inicio del embarazo. Es decir, una mujer que sufre de esta enfermedad ya conoce su “propio” alérgeno y está lista para luchar. Por cierto, si es alérgica al polen, la enfermedad se puede evitar planificando el embarazo fuera de la primavera.

Otra forma inesperada es el desvanecimiento de la enfermedad. Curiosamente, el propio cuerpo puede provocar que desaparezca la alergia. Esto es debido a que durante este período se produce la hormona cortisol, que detiene los procesos inflamatorios.

Las manifestaciones más peligrosas de la enfermedad son el shock anafiláctico y el edema de Quincke. Estos casos ocurren cuando la reacción alérgica “funciona” con fuerza y ​​rapidez. En este caso, se requiere ayuda inmediata de los médicos de emergencia.

Manifestaciones desagradables

Durante el embarazo, la alergia puede manifestarse de manera diferente, pero los principales síntomas siguen siendo clásicos:

  • Erupciones cutáneas y enrojecimiento.
  • Comezón.
  • Rinitis
  • Estornudos
  • Lagrimeo
  • Enrojecimiento de los ojos.
  • Dolor de garganta.
  • Alteración en el trabajo del tracto digestivo (náuseas y diarrea).

Todos estos síntomas afectan negativamente el estado general de la futura madre. Por lo tanto, es necesario detener rápidamente todos los síntomas de la alergia.

Diagnóstico y tratamiento

Si notas alguno de estos síntomas por primera vez, entonces debes visitar a un alergista especializado para diagnosticar la alergia. Para hacer esto, necesitas pasar las pruebas, que revelarán el elemento alergénico. Y, por supuesto, el contacto con este tendrá que ser completamente descartado.

Tradicionalmente, la alergia se trata con antihistamínicos, pero esta terapia no es adecuada para mujeres embarazadas. Sólo puede ser recetada por un médico si el beneficio para la madre es mayor que el daño al niño.

Una preparación medicinal se convertirá en un fiel auxiliar de una mujer embarazada. Este fármaco funciona como un sorbente, un aspirador que recoge todos los alérgenos y los elimina del cuerpo. Eliminando así, la causa de la enfermedad y mejorando su salud. Lo bueno de estos compuestos es que comienzan a actuar desde los primeros días de administración. Es seguro para la mujer y el futuro bebé, y es importante que su composición no contenga tintes ni conservantes.

La dosis del medicamento recomendada es de tres veces al día durante cinco días, en caso de alergia aguda. Si la enfermedad es crónica o se toma con miras a la prevención, se debe administrar por 10-14 días. Es importante el consumo de agua.

Nueve meses de cuidado

No debemos olvidar la prevención. Incluso si no te consideras alérgica, una dieta saludable sólo beneficiará al cuerpo. De la dieta es necesario excluir el chocolate, café, productos ahumados, dulces y picantes, mariscos y cítricos. Todos estos productos son los más alérgicos.

En el apartamento es mejor deshacerse de las alfombras innecesarias y los juguetes blandos. Estos elementos por lo general acumulan polvo en abundancia. Además, las cortinas textiles pueden ser reemplazadas por persianas fáciles de limpiar, y las almohadas de plumas por sintéticas.

Se debe ventilar la habitación con bastante frecuencia y permitir que siempre entre el aire fresco. Sin embargo, en primavera después de una caminata es mejor tomar una ducha y limpiar cuidadosamente la nariz y boca. Así se estará evitando que las partículas de polen vegetal puedan ingresar en el cuerpo.


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