Analizando el éxito de las compañías homónimas a sus fundadores

El orgullo del fundador puede tener buenos réditos. Esto lo comprobamos cuando vemos que una compañía con el mismo nombre que su fundador tiene mucho éxito. Pero, ¿por qué sucede esto?

Los primeros vehículos de la automotriz japonesa Toyota no llevaban el nombre de Toyota. La compañía fue fundada con el nombre de la familia Toyoda, aunque posteriormente fue modificado, al igual que el logotipo. La historia corporativa señala que el nombre de Toyota está escrito en japonés y promete felicidad y prosperidad. Toyota también es un sonido agradable y claro para los oídos japoneses como el Toyoda original.

En 2008, otra famosa empresa japonesa anunció el uso del nombre de su fundador, Konosuke Matsushita, sucesivamente. La compañía dijo que el cambio era para que puedan manejar mejor el mercado mundial bajo la marca Panasonic. El nombre Matsushita, bien conocido en Japón Matsushita, también sería bien recibido en el extranjero. El uso del nombre de sus fundadores no ha hecho daño a las dos compañías internacionales que se encuentran entre las exportadoras japonesas de mayor éxito.

No es sólo un fenómeno asiático

Las empresas que llevan el nombre de su dueño o fundador, están en todas partes. Porsche, Siemens & Halske, Procter & Gamble, Dow Chemical, Hewlett-Packard, Hilton o Bloomberg caen de inmediato a la mente. Por no mencionar el imperio inmobiliario de Donald Trump.

Pero este tipo de empresas son relativamente raras. Tres economistas estadounidenses han estudiado una base de datos de más de 1,8 millones de empresas europeas desde 2001 hasta 2012. Sólo el 19 por ciento de ellas fueron nombradas igual que sus creadores, el resto tenía el nombre artificial.

Esto sorprende. Debido a que el apellido como nombre de la empresa puede tener un valor, lo que se refleja como un mayor beneficio. Los economistas Brendan Daley, Sharon Belenzon y Aarin Chatterji muestran en su estudio que las empresas que llevan el nombre del propietario, tienen más éxito que las empresas con el nombre artificial. En promedio, obtienen un rendimiento de activos, como de 3 puntos porcentuales más que las otras empresas.

¿Cómo se puede explicar esto?

¿Recibir el nombre del fundador o propietario hace que las empresas se comporten de un modo especial? Esto podría ser una carga que no desearía llevar ninguna persona, siendo conscientes de las posibilidades de fracaso.

La estrecha relación entre los nombres y la compañía también tiene un impacto económico directo. El éxito de la empresa puede encumbrar al fundador, pero el fracaso podría dañar su carrera de forma permanente. Para algunos empresarios, esta razón puede ser suficiente para elegir una denominación más artística.

Estas consideraciones sugieren que los empresarios utilizan sus propios nombres haciendo caso a sus propias habilidades de negocio. Sin embargo, los empresarios más comedidos a menudo se esconden detrás del nombre comercial escogido. El nombre de la empresa actúa como una señal de calidad, lo que se refleja supuestamente en el éxito del negocio y los rendimientos más altos.

Otro factor a tener en cuenta es que los empresarios con nombres raros, no suelen utilizar sus apellidos como nombres. El nombre del fundador actúa como una señal para los clientes de la confianza en la calidad del rendimiento ofrecido. Un empresario que pone su propio nombre a disposición del mundo debe estar muy seguro de sus productos o servicios. Por lo tanto, tendrá que hacer un esfuerzo especial para poder cumplir con las expectativas generadas.

La reputación de los fundadores

El efecto de la reputación del nombre de los fundadores es importante. Sobre todo, para los empresarios jóvenes que aún tienen que construir una base de clientes. Cuando una empresa ya tiene ganada una reputación, será más fácil que la gente acepte a sus empresas hermanas menores. Por lo tanto, el efecto de la reputación del nombre del fundador es más débil en el curso del tiempo.

La desventaja de utilizar el nombre del fundador se presenta cuando el fundador se mete en dificultades personales, aquí habría una ventaja si el fundador ha elegido un nombre artificial. Muchas compañías condenadas al fracaso por la mala imagen de sus fundadores homónimos, despegaron al cambiar de nombre.


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