La balanitis es una enfermedad típica de niños y hombres que consiste, básicamente, en la inflamación del glande. Normalmente, esta inflamación suele ir acompañada de la inflamación de la zona del prepucio en cuyo caso se denomina balanopostitis o postitis en el caso de que solo se inflame el prepucio de la zona genital masculina.

balanitis tratamiento

Los factores causantes de estas inflamaciones pueden ser diversos pero os dejamos una lista con algunos de los más comunes:

– Temperatura húmeda: afecta a nuestros tejidos produciéndose el reblandecimiento. En este caso, con la excesiva humedad podría producirse un estrechamiento del prepucio.

– Sexo: la fricción repetitiva en la actividad sexual puede incrementar la probabilidad de padecer una balanitis o afección similar que repercuta en la zona genital, tanto masculina como femenina.

– Aseo: lavarse excesivamente las zonas genitales utilizando jabones no es bueno pero tampoco es buena la falta de higiene y así lo afirman los doctores especialistas, ya que un lavado excesivo provoca la eliminación de la grasa de la piel muy necesario para determinados órganos o procesos de nuestro cuerpo y la falta de aseo provoca resquicios de suciedad que pueden convertirse en foco de bacterias y microorganismos.

– Edad: la capa superficial de la piel se ve afectada con el paso de los años.

– Enfermedades de transmisión sexual: cualquier agente patógeno que logre colarse en el aparato reproductor masculino puede producir una balanitis.

Una vez contraída la balanitis, los síntomas más habituales son enrojecimiento de la zona, inflamación y dolor pero también puede aparecer picor e incluso secreción.

Balanitis: Tratamiento

Para realizar el diagnóstico de una afección como la balanitis, el doctor tomará muestras de la zona afectada, ya que dependiendo del origen de la enfermedad se deberá realizar un tratamiento u otro.

Lo más importante en cualquier tratamiento de la balanitis es la reducción de la inflamación que tan molesta y dolorosa resulta a los hombres que la padecen. Esto se realiza con la ayuda de antibióticos en el caso de la balanitis bacteriana o con antimicóticos (antifúngicos) en el caso de balanitis originada por hongos.

Alternativamente al tratamiento medicinal, se hace conveniente la realización de lavados de la zona sin jabón, utilizando suero fisiológico preferentemente y, en la medida de lo posible, realizar baños con agua de manzanilla directamente en la zona afectada. Después de los lavados se puede utilizar algún tipo de crema o pomada desinfectante que nos haya recetado nuestro doctor.

Con el tratamiento adecuado, tanto la balanitis como la postitis son reducidas drásticamente y la inflamación de la zona afectada desaparece con el paso del tiempo siempre y cuando la afección haya venido derivada de agentes patógenos, ya que en otros casos (probabilidad muy baja) la enfermedad puede derivar a estado crónico.

Otro problema que puede presentarse deriva de no acudir a tiempo a su médico para aplicar el tratamiento. En ese caso, el proceso de curación puede volverse más largo y delicado y pueden verse afectadas otras partes del aparato masculino como puede ser la uretra, vejiga o próstata.

En definitiva, el tratamiento de la balanitis es muy eficaz cuando la enfermedad viene derivada de agentes patógenos y se diagnostica a tiempo, por lo que debe prestar especial atención a las inflamaciones de estas zonas tan delicadas y acudir con urgencia a su médico en el caso de prever algún tipo de afección como la balanitis.


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