¿Te sientes manejado por alguien? Entonces ya conoces la inquietante sensación de no ser tú el último que decide sobre ciertos asuntos de tu vida. No esperes hasta desesperarte. Aprende a desenmascarar al manipulador emocional y a ponerle coto…

La manipulación es un mecanismo de dominación, y su máxima es intentar pasar inadvertido. Los manipuladores emocionales más peligrosos normalmente son individuos astutos, y emplean buena parte de su inteligencia en el arte de manejar al prójimo y dirigir sus acciones sin que se dé cuenta, a fin de salirse con la suya. Pero a la mayoría se les ve venir más fácilmente: son esos que se permiten juzgarte, criticarte, recriminarte, devaluarte o intimidarte con más o menos descaro.

¿Cuándo ponerte en guardia?
Cuando hablamos de los manipuladores cotidianos, nos referimos a esas personas que transitan por la vida tratando de imponernos sus condiciones y sus intereses. O que se aprovechan de una relación personal para satisfacer sus necesidades o conseguir sus fines aún a costa de pisotear los del supuesto amigo. ¡Seguro que te viene a la cabeza algún ejemplo conocido!

A continuación te ofrecemos todos los datos necesarios para que puedas reconocer y desenmascarar a los manipuladores, a la vez que ponerte a cubierto de su juego.

Hay tantos tipos de manipuladores como emociones nos arrastran a los seres humanos. A continuación te contamos cómo son los ocho más comunes:

El culpabilizador
Alentar sentimientos de culpa en el otro es, con seguridad, la estrategia de manipulación más empleada. El éxito está casi asegurado gracias a nuestra educación cristiana. Al culpar a los demás, el manipulador se vale de los sentimientos de culpa de la víctima, hace que le remuerda la conciencia y que se sienta mal por haber fallado.

El chantajista
Otra forma de dominar a alguien es la intimidación más o menos sutil. El manipulador te da a entender que romperá la relación contigo o te privará de tu contacto con personas afectivamente importantes. Una modalidad muy frecuente es el chantaje sentimental: si no haces lo que él quiere, le infliges daño. Suele dar en el punto donde sabe que más te duele. Quedas bloqueado, y acabas haciendo lo que quiere.

El sibilino
Sus críticas son siempre maliciosas, cargadas de reproche y amenaza, difíciles de demostrar o refutar. Con frecuencia, solo pretende sentirse superior. Suele buscar en los demás sus puntos débiles, que curiosamente coinciden con sus propias inseguridades y temores. Una vez localizados, se dedica a difundirlos interesadamente en dosis envenenadas.

manipulador-emocionalEl adivino
Solo él conoce la intención de tus actos y lo que estás pensando. A él no le puedes engañar, porque es el ojo que todo lo ve y la inteligencia superior que sabe lo que te conviene… de acuerdo, claro, con sus motivaciones y valores, que no con los tuyos. Además, si se te ocurre hacer lo que él espera, rápido te lo echará en cara, pues da por sentado que “deberías” saberlo. Adivina y cree estar rodeado de adivinos.

El sabio sin título
Este tipo de manipulador emocional cree ser el dueño de la verdad, solo él tiene la razón y solo él sabe cómo se hacen las cosas. Se ofrece a “ayudarte” con su consejo cuando te encuentras ante un problema, pero hay que tener mucho cuidado, porque sus consejos muchas veces son en su propio beneficio. Y si las cosas salen como él te ha dicho, sacará pecho de la situación y te hará saber que estás en deuda con él… y si las cosas no salen como te ha dicho, buscará el error en ti, y es que algo debiste hacer mal porque es imposible que él se haya equivocado. Es una situación de perder o perder.

El usuario de su vida
Su inseguridad es tan grande que si se equivoca, se hunde, y resuelve este problema usando a los demás como un mando a distancia. Una de sus frases favoritas es: “Estoy harto, paso”…Y siempre hay algún inocente que acaba haciendo lo que a él le correspondía. Todo menos asumir responsabilidades. ¿Que tiene un problema? Pues llamará al familiar más cercano o al amigo de turno que puede arreglárselo, y encima intentará convencerle de que es su obligación.

El ventajista
Solo le interesa su propia opinión y la intenta imponer en la víctima. Otras veces sueltan un discurso ante el cual no hay más remedio que responder “sí”, para que no ataque o para que no se note que has dejado de escucharle hace horas. En otras ocasiones el manipulador emocional se limita a respuestas cortas del tipo: “como quieras”, “no lo sé”, “si tu lo dices”, “parece”, siempre esperando a que le des la respuesta que él quiere escuchar.

La víctima
El victimismo es una estrategia muy útil para conseguir la cooperación ajena, porque la gente se ablanda al ver que el “pobrecillo” manipulador lo está pasando fatal y necesita ayuda urgente del exterior. Para salirse con la suya, “vende” a los demás su mísera situación en el mundo y los agravios de que es objeto.


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