Cómo educar a un niño rebelde de 2 a 3 años

Muchas frases podemos expresar cuando tenemos en casa un niño rebelde “Hace berrinches por todo”, “No me hace caso”, “Patalea”, “Llora cuando me niego a darle algo”, y así una larga lista de comportamientos que son conocidos por los especialistas como trastornos negativos desafiantes.

Es allí cuando estas conductas se convierten en todo un desafío para los padres, quienes debemos emplear ciertas técnicas para educarlos. Para ayudarte hemos recopilado una serie de sugerencias que te ayudarán a educar a un niño rebelde de entre 2 a 3 años.

Consejos para educar a un niño rebelde de 2 a 3 años

1. Aplicar disciplina con amor: acá debemos establecer tanto reglas como castigos de acuerdo a su edad.

2. Desaprobar sus malas conductas: es importante que los corrijamos a tiempo y no tolerar conductas ofensivas o inadecuadas.

3. No permitir faltas de respetos o gritos: en todo momento el niño debe respetar tanto a sus padres como a las personas que los rodean, es un valor que debemos inculcar desde el hogar.

4. Otorgar tiempo de calidad y amor: este acercamiento entre padres e hijos, nos permite escucharlos mucho más, prestar atención a sus dibujos, jugar con ellos, elogiarlos por sus logros, conversar sobre sus intereses, abrazarlos y expresarles nuestro cariño.

5. Evitar compararlos con otros niños: nuestros hijos deben ser únicos y el compararlos con otros niños es un grave error que como padres debemos evitar cometer para no hacerlos sentir inferiores.

6. Identificar conductas: delimitar o especificar las conductas que deseamos cambiar o instaurar, y comunicarles a los niños de forma asertiva lo que pensamos sobre ello.

7. Aclararle nuestras expectativas: decirle de forma respetuosa, pero a la vez sencilla y directa, lo que esperamos de ellos.

Debemos permitir que aprendan de la experiencia, fortalecerlos y darles seguridad, reconocer sus méritos, señalar límites, dar un buen ejemplo y respetar sus etapas y características individuales.

Cuando se presentan estas conductas de rebeldía

Las rabietas, como solemos llamarlas, nuestros hijos las manifiestan cuando están en nuestra presencia, la de sus abuelos, maestros o hermanos, bien sea en casa, en la calle, en el auto, el mercado, antes de ir al colegio o mientras comen.

No hay un momento u hora del día en que sepamos que tendrán este tipo de comportamiento; de allí la importancia de analizarnos como padres ante estas situaciones a fin de orientar y motivar a nuestros hijos.

El rol de los padres ante la rebeldía

Durante esta etapa del desarrollo, los padres podemos sentirnos frustrados y estresados al no poder controlar esos episodios de rebeldía que tienen nuestros hijos y pensamos que puede tratarse de una conducta normal de su edad.

Sin embargo, los padres que nos hemos caracterizado por ser demasiado liberales y condescendientes, que los consentimos en todo, no los estamos alentando a seguir un patrón de conducta adecuado.

Disciplinar a los niños es enseñarles a comportarse de una manera socialmente adecuada con las personas que los rodean. Además, una apropiada disciplina familiar nos permitirá formar seres humanos ordenados, capaces de lograr beneficios, para sí, su familia y la sociedad.

Esta función nos compete tanto a padres como a adultos, que seamos instructores para los niños; por lo tanto, debemos con paciencia, constancia y adecuados patrones de crianza, estimular esas conductas que queremos instaurar.

Para criar a los hijos apropiadamente es necesario que ejerzamos una autoridad basada en el respeto y el amor, no en el miedo, debemos reforzar el diálogo con ellos a medida que van creciendo y ganarnos su confianza para poder ejercer nuestra principal función “ser orientadores de sus vidas”.

Comportamiento del padre

Los padres debemos ser el ejemplo a seguir de nuestros hijos, no podemos castigarlos por gritar o golpear cuando nosotros lo hacemos. Si logramos que ellos estén en la capacidad acorde a su edad de respetar las normas de conducta estaremos orientándolos de forma correcta.

Cuando un niño se comporta de forma inadecuada, solemos etiquetarlo como “rebelde”, “maleducado”, “grosero”, “egoísta” o “desobediente”, y mientras más lo repetimos estamos promoviendo, sin darnos cuenta, que esta conducta continúe repitiéndose.

Una buena crianza facilitará a nuestros hijos la posibilidad de ser ellos mismos, de ser responsables e independientes antes sus decisiones y las cosas que realicen.


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