Cómo invertir tu tiempo sabiamente

Mucho se ha escrito acerca de cómo llenar nuestros tanques de energía más plenamente. La energía de muchos se incrementa cuando duermen ocho horas, comen alimentos saludables, dejan de comer antes de quedar llenos, y se ejercitan todos los días.

También el tener relaciones amorosas, la conexión a algo más grande que uno mismo, y estar emocionalmente e intelectualmente comprometido ayuda sobremanera.

Vale la pena pensar que invertir nuestra energía sabiamente es la fuente de nuestra productividad y nuestra felicidad. Cuando invertimos energía, lo hacemos escribiendo, en comprensión auditiva, la formulación de estrategias, la enseñanza, el pensamiento, la planificación, ofreciendo opiniones de forma selectiva y con un resultado en mente, y tomando decisiones con rapidez. Hay una frase de Maimónides, un sabio judío, que dice: “El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión”.

No se trata simplemente de la productividad. Felizmente se invierte energía en formas que traen alegría: los hijos, la lectura, conversaciones interesantes con amigos, y aprender nuevas cosas para divertirse, por nombrar unos pocos.

Consejos para utilizar mejor tu energía

Lo importante es ser estratégico e intencional acerca de dónde concentramos nuestra energía, para que lo apliquemos a lo que más nos importa. Aquí tienes algunos consejos que te permitirán enfocar mejor tu energía:

1. Observa a dónde va tu energía. ¿Dónde se gasta? Analiza cómo gastas tu energía en el momento tanto de forma visible (hacer) y de forma invisible (pensamiento). Cuando nos fijamos en la vida en términos de energía consumida, se empiezan a ver las cosas de manera diferente. Simplemente haciendo un registro y notando los patrones, comenzarán a cambiar tus hábitos.

2. Conocer lo que te importa. Saber lo que aporta valor a tu vida – la alegría y la productividad – es esencial para tomar decisiones inteligentes acerca de dónde enfocar tu energía más sabiamente.

3. Planifica una sabia inversión de la energía. Una vez que sepas qué cosas son más importantes para ti, intégralas a tu vida como sea posible. ¿Dónde quieres invertir tu energía mental? Nota que si te mantienes pensando sobre las cosas (o personas) que te molestan, casi nunca será una forma útil de usar energía. En cambio, intenta utilizar tu energía para pensar en lo que puedes aprender. Deja que tu mente desplace los juicios y reproches y se enfoque en algo que la nutra.

invertir energia sabiamente4. Decide dónde no invertir. Una vez que comienza a observar en qué inviertes tu energía, puedes analizar mejor lo que haces y detectar las actividades que representan fugas de energía sin sentido. A veces resulta difícil cambiar de patrones que durante años hemos tenido muy arraigados en nuestra mente, pero de seguro te ayudará a mejorar tu estilo de vida. Así que piensa en cuánto más fácil es no encender la televisión que dejar de ver un espectáculo. Del mismo modo, es más fácil no entrar en una conversación que sabes que te sacará de quicio y que no te llevará a ninguna parte.

5. Recuerda que todo es un proceso. No tienes que hacerlo bien al primer día, simplemente mejor que ayer. Optimizar tus gastos de energía es tu responsabilidad, sólo hay que saber enfocar los actos y pensamientos hacia lo que realmente te interesa. Basta con tirar de ti mismo para salir de una conversación inútil, basta de responder a un correo electrónico tonto, adopta un sistema de pensamiento persistente, y serás un inversor más inteligente de tu energía personal. Dirige tu atención hacia esos temas que te aporten mayor bienestar, temas que te apasionen y te hagan sentir mucho mejor. Rodéate de personas alegres o que compartan tu filosofía de vida, ya que puede ser de gran ayuda al momento de recargar tus baterías y saber si vas por el camino correcto.


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