Las 4 razones por las que los gatos necesitan afilar sus uñas

Afilarse las uñas es para los gatos lo que comer, beber o andar es para nosotros. Es una necesidad básica de estos pequeños animales que tanto nos gustan.

Existe multitud de razones por las que los gatos afilan sus uñas:

– Necesidad: las uñas de gato están formadas por capas que van creciendo y dejan paso a las siguientes, de ahí que necesiten estar todo el tiempo afilándolas. Pero la necesidad de afilarse las uñas no es la única razón por la que nuestros gatos nos estropean los muebles con sus uñas afiladas así que mejor les cuento el resto de razones:

– Marcaje: los gatos necesitan marcar su territorio para hacerlo suyo y que ningún otro gato venga a “robárselo”. Por ello, dejan sus marcas en todos nuestros muebles, paredes, puertas y donde sea, a no ser que tengan colocado en su casa un buen rascador para gatos.

uñas de gatos

Además de marcar las zonas con sus uñas, dejan su olor impregnado que es lo que realmente marca su territorio. Este olor se localiza en las glándulas sudoríparas ubicadas en las almohadillas de sus patas.

– Estirar: no sabría calcular cuántas veces al día se estira un gato pero, desde luego, son muchísimas y en diferentes posturas siempre, aunque es cierto que tienen algunas muy comunes que son las que más utilizan. Hablamos de estos estiramientos porque suelen hacerlo clavando sus uñas en algún sitio (pared, sofá, almohada, etc). Esta es otra de las razones por la que los gatos necesitan sus uñas bien afiladas.

– Desgastar: las uñas de los gatos están siempre escondidas en sus patas mientras caminan, al contrario que sucede con los perros. Por esta razón, no pueden desgastar sus uñas todo lo que quisieran (o más bien, lo que quisiéramos nosotros)

Por todos estos motivos, los gatos necesitan sus uñas bien afiladas, que no quiere decir largas. Es recomendable que el gato tenga un sitio específico donde le enseñemos desde pequeño a afilarse las uñas: un rascador para gatos.

Los rascadores para gatos son objetos generalmente construídos con cuerda de sisal y los hay de muchos materiales, tamaños, y colores. Dependiendo del tamaño y edad del gato, habrá que comprar uno u otro, aunque hay que decir que suelen ser muy costosos y es mejor construir uno casero.

rascador de gatos

La ventaja de un rascador casero es, además del bajo precio, la posibilidad de poder personalizarlo al gusto de nuestra mascota, ya que cada gato es un mundo: a uno le gustan más las cuevas, a otros les gustan más las alturas, unos son más activos, otros son más pasivos…

En general, lo que más vende y lo que más suele gustar a la mayoría de los gatos es un pequeño árbol en el que tengan una cama o cueva donde resguardarse, una madera vertical recubierta de cuerda de sisal para subir por ella y algún que otro juguete que cuelgue de un hilo, goma o cuerda. Con este tipo de objetos nos quitaremos el problema de los muebles llenos de arañazos de gato y a la vez tendremos al gato entretenido jugando con algo o durmiendo cómodamente en su cama.


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