Mejorar la memoria con ejercicio aeróbico

Distintos estudios llevados a cabo sobre humanos y animales han sugerido que el ejercicio aeróbico puede ser beneficioso para la salud del cerebro y para los procesos cognitivos. Esto sería gracias a la presencia de diversos factores inducidos por el ejercicio que favorecen a los mecanismos de plasticidad en una zona del cerebro encargada de la función de la memoria llamado hipocampo. Como la memoria está íntimamente relacionada con el proceso de aprendizaje, se desprende que el mismo es beneficioso para ambos. Sin embargo, a pesar de que la cantidad de estudios desarrollados no son suficientes para afirmarlo de manera fehaciente, todos los caminos examinados sugieren que al menos existe una relación directa.

Siempre se ha dicho que el ejercicio regular es un gran benefactor de la salud humana, principalmente para evitar enfermedades metabólicas tales como la diabetes, o bien para evitar otras como el grupo de los trastornos cardiovasculares, hoy en día principales causas de muerte a nivel mundial. Sin embargo, a todo lo ya mencionado hay que agregar el efecto beneficioso en la memoria.

En los últimos años se ha visto un incremento de enfermedades ‘nuevas’ que comenzaron a afectar de manera más insidiosa a la sociedad moderna. El mal de alzheimer es una de ellas, en las cuales las personas van perdiendo poco a poco su capacidad de recordar y de conectar con el mundo que le rodea. Paralelamente, algunos científicos ven como relación obvia de este aumento, el hecho de que la sociedad contemporánea ha cambiado rotundamente su estilo de vida en pos de las nuevas tecnologías que evitan al hombre realizar varios esfuerzos comunes en un abanico que abarca ejercicios físicos hasta ejercicios mentales. Es solo cuestión de recordar la existencia de la calculadora que ha desplazado la agilidad de muchas personas en el manejo de cuentas mentales a tal punto que incluso las operaciones más simples son realizadas mediante estos aparatos.

mejora memoria ejercicios aerobicosEn consecuencia, la capacidad mental de las personas ha perdido terreno en la ejercitación diaria, oxidando las habilidades más simples.

La explicación surge de estudios como el realizado por Andrew Whiteman de la Universidad de Boston.  El mismo partió desde la premisa ya instaurada de que ciertas sustancias y hormonas secretadas a causa del ejercicio aeróbico ayudaba al cerebro en sus tareas de recuperación de datos a corto, mediano y largo plazo. Para ello diferentes roedores fueron sometidos a pruebas en los que se comparaba grupos con hábitos sedentarios y grupos con hábitos activos, midiéndose durante el proceso sus niveles de hormonas y sustancias en sangre.

Al final del estudio se determinó que existía una relación entre el mejor rendimiento cognitivo de los roedores que habían realizado ejercicios aeróbicos, confirmando un incremento de sustancias en sangre como BDNF (factor neurotrófico cerebral), Cortisol, IGF-1 y VEGF. Aquellos roedores que demostraban niveles más altos rendían mejor en las pruebas cognitivas que aquellos donde los niveles se encontraban bajos o inalterados. Coincidentemente el grupo sedentario se caracterizaba por poseer niveles bajos.

Por lo tanto el estudio concluye diciendo que se ha observado una gran interacción de efectos sugestivos en la relación entre factores como BDNF y la memoria, estimulados por el ejercicio aeróbico. La razón radicaría en la función de esta proteína y su actividad sobre el hipocampo, aunque esto no puede ser del todo aclarado ya que no es posible medir los niveles de BDNF en cerebros humanos.

Cabe destacar que si bien el ejercicio físico aeróbico es una aparente causa de mejoramiento del proceso cognitivo, no es el único, y que todos estos aspectos deben ser considerados dentro del contexto de cada persona. Esto quiere decir que muchos factores influyen a la hora del desarrollo de las actividades que involucren a la memoria, sin ir más lejos, la depresión es un factor que afecta bastamente al mecanismo de recuperación de datos del cerebro. Muchos bloqueos inconscientes son base de tratamientos psicológicos que buscan reeducar la conducta de la persona afectada.

Pero no deja de ser alentador, que incluso procesos depresivos pueden ser apaliados con el ejercicio diario. Pues en el transcurso de este, también se secretan sustancias que favorecen al bienestar general, tales como las muy conocidas endorfinas.

El desarrollo de actividades físicas, involucra no sólo la puesta en marcha del aparato muscular sino también la integridad de varios sistemas del cuerpo humano. Esto incluye al aparato circulatorio encargado de transportar nutrientes como el oxígeno, carbohidratos, vitaminas, lípidos y desechos como dióxido de carbono, urea, entre otros. También se pone en juego el aparato psicológico de la persona que busca realizar metas en su ejercicio, la determinación, la relación espacial, la autopercepción del cuerpo, la liberación de catecolaminas y más.

A su vez, los deportes grupales favorecen la inteligencia emocional y espacial, al ser necesario por parte del jugador desarrollar tácticas, responder a estímulos y comunicarse con sus colegas para realizar un objetivo en común con planes que van cambiando dependiendo de la jugada y que en muchas ocasiones son impredecibles. Lo cual aumenta la capacidad de respuesta del individuo.

Por lo tanto, el ejercicio es un gran aliado (pero no el único) para el desarrollo correcto del mecanismo de la memoria. Esto debe estar acompañado por una dieta correcta que brinde nutrientes necesarios para desarrollar la actividad. El proceso para recibir beneficios del ejercicio puede desarrollarse en principio sin necesidad de acudir a un centro de ejercitación sino que incluye caminatas a paso ligero de más de 30 minutos, trote, resistencia y correr. Lo cual es también un método económico y al alcance de cualquier individuo.

También es beneficioso para el desarrollo de la memoria, la utilización diaria de la misma a voluntad, del mismo modo que se ejercita la musculatura del cuerpo, la memoria es un sistema que en la medida que se va utilizando refuerza conexiones neuronales que permiten un funcionamiento más veloz, plástico y acertado.

En conclusión, los efectos moleculares que se registraron a través del ejercicio aeróbico pueden ser un método de prevención de varias enfermedades del siglo actual que han sido relacionadas con el sedentarismo. La falta de realización de actividades que incluyen el poder cognitivo han deteriorado notablemente la capacidad de reacción y conexión con el medio de las personas. Con lo cual un buen comienzo del cambio puede ser representado por una simple acción diaria o periódica que puede ser encarnada por una simple caminata a paso ligero.


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