Riesgo de infección en implantes mamarios

Como toda cirugía, los implantes mamarios también acarrean riesgos. En algunos casos la herida puede ser puerta de entrada para diversos agentes patógenos que pueden infectar, así también como el no cumplimiento de las reglas antisépticas de manera concreta y correcta llevan al mismo resultado.

Aproximadamente entre el 1% al 2,5% de las prótesis mamarias desarrollan infección, de las cuales hasta un 75% de los casos es a causa de la bacteria Staphylococcus Aureus, un integrante de la flora bacteriana de la piel que es muy conocido en el desarrollo de diversos cuadros infecciosos. De todos modos, esto es una estimación puesto que la verdadera incidencia de S. aureus en las infecciones de prótesis mamarias no es conocida con certeza, puesto que no existen amplios estudios que registren el total de los casos de mamoplastías e infecciones.

La implantación mamaria por causas reconstructivas es un gran factor de riesgo para desarrollar la infección,  por tal motivo el tratamiento posterior a la cirugía es fundamental para evitar complicaciones y desarrollo de flora bacteriana en lugares donde debe ser aséptico.  Estos pacientes tienen típicamente un mayor grado de escoriación, isquemia y falta de cicatrización de la herida en períodos normales.

Otro factor de riesgo para el desarrollo de estas infecciones es la formación de hematomas secundarios a un problema en la hemostasia (proceso por el cual la sangre forma una película que cierra las heridas hasta su correcto y completo cierre).

El S. aureus tiene cuatro posibles vías para llegar a infectar la prótesis mamaria. Por un lado puede existir contaminación del implante previo al proceso, un segundo camino puede ser la contaminación durante la cirugía por mal accionar de las medidas antisépticas. Una tercera opción es la contaminación por vía hematógena desde otro foco alejado del sitio del implante, y por último la contaminación del sitio quirúrgico a través de la piel o conductos mamarios.

El tejido de la mama es colonizado por flora similar al que se encuentra en la superficie de la piel. Las bacterias ganan acceso a los tejidos más profundos de la mama a través de los pezones que termina desembocando en diversos conductos ramificados cada vez más complejos y profundos. De hecho, la flora de la piel puede ser un gran foco de recursos bacterianos disponibles para la infección durante cirugías que involucren la areola del pezón.

Las manifestaciones clínicas de una infección a nivel de la prótesis mamaria o de la herida en general consta de fiebre, dolor localizado, posible drenaje de líquido hacia el exterior de la herida que puede tener características parecidas a la del pus. Sobre todo el dolor suele ser signo de alarma para muchas mujeres que han sido implantadas y que están alertas a cualquier tipo de cambio o sintomatología posterior a la operación. Adicionalmente, puede verse en algunos casos la modificación de la forma general del pecho con desviación del pezón hacia uno de los lados.

Posteriormente a la operación, se le brinda bajo reglas generales, al paciente una dosis de antibióticos como método preventivo de desarrollo de cualquier tipo de infección. Estos antibióticos generalmente incluyen actividad anti-estafilococo. De todos modos también se ha estado implementando el implante de productos impregnados con agentes antimicrobianos con la misma finalidad.

De tal modo que el sitio de lesión e implante se vea protegido con una liberación gradual y localizada del antibiótico. Estas medidas ayudan en una gran medida a evitar el desarrollo de los microbios tales como S. aureus.

El manejo de una infección a nivel del implante mamario contempla la remoción del mismo con un procedimiento quirúrgico con posterior drenaje del sitio acompañado de un período de 10 a 14 días con dosis de antibióticos para evitar sobreinfección y eliminación de los agentes patógenos de la zona. El reimplante inmediato de una nueva prótesis no es recomendable en estos casos y se debe esperar un tiempo prudencial para no generar estrés del tejido.

S. aureus es entonces el agente más común en este tipo de infecciones, y relativamente es una bacteria tratable y sin grandes complicaciones. De todos modos en los últimos años se ha descubierto una gama de diversas cepas de estas bacterias que resultaron difícil de ser tratadas gracias a la ganancia por parte de estos agentes patógenos de resistencia a ciertos antibióticos, sobre todo de los que forman parte del grupo beta lactámico, entre los cuales se encuentra la penicilina.

Esto en su momento ha traído más de un dolor de cabeza a la población médica para generar un tratamiento efectivo, sin embargo, con el correr del tiempo y ante la falta de desarrollo de nuevos antibióticos, las posibilidades de tratamiento van en disminución puesto que los microbios desarrollan resistencia en la medida que son combatidos.

Esta resistencia que puede ganar un microorganismo de este tipo hace que el tratamiento antibiótico convencional deje de ser efectivo. Y en ello radica la importancia de la no automedicación con antibióticos ni del suministro de los mismos ante cualquier caso que no lo amerite. Muchas veces infecciones de tipo viral terminan siendo tratadas con antibióticos sin ningún sentido, puesto que los mismos no son sensibles a estos.

Es importante entonces  que la persona que se someta a un implante de prótesis mamaria sepa los riesgos de la operación y exija al centro médico todos los recursos necesarios para evitar contratiempos. Generalmente, los procedimientos médicos cuando son llevados a cabo de manera correcta son suficientes para evitar una infección, aunque siempre existe una posibilidad de fallo. Que no es común y libra de grandes riesgos a este tipo de operaciones.

Ante cualquier sintomatología que se tenga luego de la cirugía, que involucre cualquiera de los síntomas mencionados más arriba, se debe acudir inmediatamente al médico puesto que cuanto más temprano sea tratado el foco de la infección más efectivo y rápido es el tratamiento. Evitando así cualquier tipo de secundarismo y cualquier tipo de tratamiento más cruento. El tiempo en estos casos es fundamental para lograr el éxito en el procedimiento.


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