El ronquido es una condición muy bien conocida por muchas personas. Un ruido fuerte asociado a una respiración deficiente al dormir. Muchos adultos padecen esta condición, pero en el caso de que se presente en un niño, requiere que se le preste una mayor atención, y probablemente, que se lleve al niño a consulta médica. El ronquido puede presentarse como un sonido muy fuerte, similar al que haría un motor, o puede sonar como un ronroneo o silbido, más bajo pero aún perceptible.

Por lo general, un niño que ronca tendrá problemas para dormir de modo reparador, y no descanse bien. Esto puede repercutir en su rendimiento escolar y en su desarrollo físico. Es muy importante un completo descanso durante las horas de sueño. Por otro lado, los problemas de oxigenación asociados a una deficiente respiración pueden relacionarse con otros problemas de salud que requieran atención médica, especialmente en niños obesos.

¿Por qué roncan los niños?

El fenómeno del ronquido en los niños suele darse por dificultades mecánicas, u obstrucciones de las vías respiratorias mientras se está dormido y el cuerpo se relaja. A continuación te explicaremos seis razones del por qué roncan los niños.

1. Congestión: Las vías respiratorias se pueden congestionar debido a alguna enfermedad episódica de las mismas, como algún cuadro respiratorio infeccioso o viral. Normalmente los ronquidos cesan cuando el cuadro recibe la atención adecuada.

2. Obesidad: Es una de las causas más comunes para que se produzcan ronquidos, y produce una obstrucción física evidente. En el caso de niños obesos, por ejemplo, la acumulación de grasa corporal puede hacer que a la hora de dormir el exceso de tejido obstruya las vías respiratorias. El aire es forzado a salir, produciendo el característico sonido de quien ronca. Mediante la atención médica es posible corregir esto; en primer lugar, el niño dormirá mejor, y además se estarán previniendo otros problemas asociados a la obesidad.

3. Adenoides: Las adenoides son estructuras de las vías respiratorias superiores que filtran de bacterias el aire que entra por la nariz. Si bien pueden inflamarse por causa de un cuadro respiratorio, deben volver luego a su tamaño habitual, despejando las vías. Si se mantienen recrecidas, pueden impedir el flujo de aire, en especial durante el sueño, provocando ronquidos. Se pueden tratar con medicación, o en algunos casos, extirparse, lo que no es un procedimiento traumático.

4. Amígdalas: Las amígdalas palatinas, ubicadas en la parte posterior del paladar, también pueden inflamarse, debido a alguna infección. Por lo general esto se trata con medicación, pero si las infecciones son recurrentes, es posible que requieran extirpación.

5. Rinitis alérgica: Los niños que sufren rinitis alérgica pueden presentar congestión nasal, manifestándose a la hora de dormir el problema de los ronquidos. Una consecuencia adicional indeseable de esta condición es que los episodios recurrentes de rinitis alérgica pueden provocar también un recrecimiento de las adenoides, y de este modo generar una causa adicional de ronquidos. Se debe diagnosticar de manera inequívoca la rinitis alérgica para contrarrestar efectivamente los episodios, y evitar en lo posible el problema de adenoides.

6. Tabique desviado: Bien sea por causa de un accidente, o por alguna malformación, la desviación del tabique nasal podría causar mala circulación del aire por las vías superiores, provocando de este modo ronquidos. En este caso, la consulta con el médico permitirá determinar cuál debe ser el mejor curso de acción, que no descarta el empleo de cirugía.

Es importante, en cuanto se determine que el niño sufre un problema crónico de ronquidos, que se acuda al pediatra, ya que esta condición puede deteriorar la calidad de vida del pequeño. Los ronquidos pueden venir acompañados con episodios de apnea del sueño, durante los cuales se interrumpe el flujo de aire por breves segundos, reduciendo la correcta oxigenación del organismo y provocando otros problemas de salud.

Una vez que ya conoces las posibles causas de por qué roncan los niños, puedes hacerte una idea y tomar acción para intentar corregir cualquier anomalía que pueda presentar tu niño. Recuerda siempre visitar al pediatra y seguir sus indicaciones.


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