Vitamina C: importancia y funciones

La vitamina C, también llamada ácido ascórbico, es una vitamina necesaria para la síntesis de colágeno, que es una estructura importante en la formación de hueso, cartílago, músculo y los vasos sanguíneos. La vitamina C también actúa sobre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central.

La deficiencia de vitamina C causa una enfermedad llamada escorbuto, que es común en los desnutridos, o aquellos que muestran gran moderación en el consumo de vegetales. El consumo excesivo de vitamina C, por lo general por el uso excesivo de suplementos vitamínicos, puede tener efectos tóxicos, causando diarrea, dolor abdominal y cálculos renales.

¿Qué son las vitaminas?

Antes de hablar específicamente de la vitamina C (ácido ascórbico), vale la pena hacer un repaso rápido sobre las vitaminas en general. Por definición, las vitaminas son compuestos químicos orgánicos esenciales para la vida, que nuestro cuerpo no puede sintetizar en cantidades suficientes, lo que requiere obtenerla de los alimentos.

Lo que se considera vitamina para algunas especies no necesariamente lo es para otras. El ácido ascórbico, por ejemplo, es producido por los riñones de algunas aves y reptiles, por lo que no tienen necesidad de obtenerlo a través de los alimentos. Por lo tanto, para estas especies, a diferencia de los humanos, la vitamina C no se considera una vitamina.

De las 13 vitaminas que necesitan los seres humanos, sólo 2 son producidas en parte por el cuerpo: la vitamina D y la vitamina B7.

Las vitaminas se dividen en solubles y solubles en grasa.

– Vitaminas liposolubles se almacenan en el tejido graso del cuerpo para utilizar cuando sea necesario. Prácticamente no hay pérdidas de estas vitaminas, todo se come y no se utiliza en el momento, se guarda para tiempos de escasez. Las vitaminas solubles en grasa son las A, D, E y K.

– Las vitaminas hidrosolubles, como su nombre lo indica, se diluyen en agua y son fácilmente excretados en la orina. Prácticamente no hay almacenamiento de ellas en el cuerpo, y todo lo que no se utiliza en el momento se elimina. En este grupo se incluyen las vitaminas del complejo B y la vitamina C.

Dado que la vitamina C es soluble en agua, el riesgo de toxicidad grave en el consumo excesivo es bajo, ya que cualquier exceso se excreta fácilmente en la orina. Se requiere un consumo diario muy alto, a menudo por encima de 2000 mg por día, para poder llegar a existir una intoxicación.

Funciones de la Vitamina C

La vitamina C tiene una gama amplia de funciones en el cuerpo, entre las que se encuentran la formación de colágeno, que es una sustancia necesaria para los huesos, ligamentos, tendones, músculos, vasos sanguíneos y la sangre. Por lo tanto, los niveles adecuados de ácido ascórbico son necesarios, por ejemplo, para cicatrización de las heridas.

La vitamina C también es importante para las siguientes funciones:

● La absorción de hierro por el cuerpo.

● Síntesis de noradrenalina, que es un neurotransmisor.

● Síntesis de la carnitina, una sustancia que ayuda en el funcionamiento de las mitocondrias.

● El metabolismo de las prostaglandinas, lo que da un efecto anti-inflamatorio.

● Acción antioxidante.

Mitos sobre la vitamina C

importancia vitamina cAl igual que con todas las vitaminas, los efectos beneficiosos de la vitamina C a menudo son sobreestimadas y gran parte de lo que se le atribuye no tiene ninguna base científica adecuada.

Nuestros cuerpos necesitan niveles adecuados de vitamina C para funcionar bien, y cualquier exceso es eliminado por los riñones. El cuerpo no almacena el ácido ascórbico que no necesita en ese momento.

El cuerpo necesita vitamina C para producir músculos, pero tomar suplementos de vitamina C no le hará ser más fuerte. Del mismo modo, el ácido ascórbico es importante en el proceso de curación de las heridas, pero si hay mucha vitamina C no logrará que una herida cierre  más rápidamente de lo habitual. El mismo razonamiento se aplica al funcionamiento del sistema inmunológico: estar tomando suplementos no ayudan para nada en la curación o prevención de infecciones.

Podemos hacer la siguiente analogía: un coche necesita gasolina para funcionar, pero no va a funcionar mejor o peor si el tanque está completamente lleno o por la mitad. Necesitamos X cantidad de vitamina C, pero no hay evidencia científica que teniendo por arriba de esta cantidad haya beneficios.

Los estudios científicos no han podido demostrar que existe alguna relación entre la ingesta de vitamina C y la prevención de enfermedades crónicas. No hay ninguna base científica para afirmar que la vitamina C tiene un efecto preventivo sobre cualquier tipo de cáncer, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, las cataratas o la degeneración muscular. Tampoco hay evidencia de que la vitamina C pueda ayudar a prevenir el envejecimiento, combatir el estrés, mejorar la concentración, el estado de ánimo, dar más fuerza o reducir la fatiga de la vida cotidiana.

 


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